Pierde el miedo al veterinario

Pierde el miedo al veterinario
20 de Oct de 2017   /   En: Blog

En la mayoría de ocasiones las visitas al veterinario se convierten en una pesadilla para nuestras mascotas. Nosotros les comprendemos, pero por mucho que intentemos explicárselo aún no han conseguido entendernos.

Es posible que hayas acudido a escuelas caninas o adiestradores de perros para paliar el nerviosismo o la fuerza de tu compañero. Pero si no es así, y cada visita al veterinario se convierte en un cúmulo de tirones y esfuerzos junto a tu perro, te aconsejamos que eches un vistazo a lo que traemos para ti.

          Qué hacer antes...

  • Nuestros perros son animales inteligentes. Si no se trata de la primera visita, sabrá a donde le llevas y seguramente comience a tirar y ponerse nervioso. Por esta razón es muy beneficioso que os acostumbréis a pasear o visitar zonas cercanas a vuestro centro veterinario con regularidad. De esta forma no asociará únicamente la zona con acudir al veterinario, y la llegada será más tranquila.

  • Un gran consejo que puede darte un adiestrador canino para tranquilizar a tu perro antes de la consulta, es tomar un rato para pasear o jugar antes de acudir al veterinario. De esta manera no solo acudirá con una mejor actitud, sino que llegará cansado y esto ayudará a disminuir su molestia.

  • Si nuestro perro necesita bozal para pasar sus consultas, es muy importante que le acostumbres a él. Prueba a ponérselo en casa un par de días durante al menos media hora. Nuestro objetivo es que no identifique ponerse el bozal a ir al veterinario (=mal rato), y no se oponga cuando necesites utilizarlo.

  • Otro miedo que suelen tener los dueños de perros que acuden a escuelas caninas, es su rechazo a ser manipulados. Tu perro debe normalizar que le toquen, le tumben o le aprieten. Prueba a hacerlo tú mismo en casa con regularidad. Haz que tu mascota no sienta rechazo o incomodidad a ser inspeccionado.

    Qué hacer durante...

  • Una vez estéis en la consulta, lo más importante es que tu perro se sienta seguro y protegido. Estate junto a él en la sala, mantén el contacto físico tanto como sea posible: acariciale y permite que pueda ver tu rostro para tranquilizarse.

  • Cuando le hayan aplicado una vacuna, o terminado un reconocimiento molesto, premiale. Lleva golosinas contigo para recompensar a tu mascota por el mal rato pasado.

    Qué hacer después...

  • Si el tratamiento o estado de nuestro perro lo permite, id a jugar o dar un paseo. Haz que su experiencia sea recordada positivamente.

Nadie puede conseguir controlar 100% la situación. El mejor consejo que nuestros adiestradores caninos pueden darte es mantenerte tranquilo. Tus sensaciones son fácilmente reconocibles y adoptadas por tu mascota. Lleva a cabo estos consejos e intenta hacer de la situación una experiencia tranquila para tu mascota.

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